Cama cómoda, hermosa vista.
Al salir me cobraron dos toallas para la cara que estaban ligeramente manchadas de sangre, a mi hijo le sangraba la nariz. Pensé que era terrible, porque sabemos que sólo hay que lavarlo. Aún querían cobrarnos por supuesta suciedad en la colcha, cuando les pedí que subiéramos a la habitación a revisar juntos, porque desconocía la suciedad, retiraron el cargo. En el desayuno había un humo insoportable, olíamos a grasa y a humo, teníamos que volver a ducharnos, lavarnos el pelo, cambiarnos de ropa. No lo recomiendo.